¡Acabemos con el especismo! Los animales también tienen derechos, sé su voz

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Existe la tendencia inequívoca a pensar que las especies animales no sufren. Sin embargo, no hablamos únicamente de aquellos que son sacrificados, sino de los millones de especies que a lo largo y ancho de nuestro planeta son explotadas y utilizadas en la propia conveniencia del ser humano.

Es triste pensar que la gran mayoría de hombres y mujeres de nuestro planeta dan un valor diferente a según cuál especie animal con la que se trate, siempre, evidentemente, en función de la propia conveniencia del individuo. De ahí, que a diario, millones de seres vivos pierdan la vida y en consecuencia, incluso, algunas especies se encuentren en vías de extinguirse.

A continuación, algunos ejemplos de lo que, en el círculo de vida vegano en que habitúo a moverme consideramos como especismo:

  • Nosotros hemos contraído la “obligación de trabajar”, así que ponemos también a ello a otras especies. No hay que ir muy lejos para tener ejemplos claros de ello, tales que la utilización de animales como medio de transporte o carga, o incluso en apoyo de alguna profesión.
  • Aunque cada vez menos habitual, en la mayor parte del mundo encontramos animales que se utilizan en favor del ocio del ser humano. No hablamos únicamente de toros, pues hay también especies criadas en cautividad en zoológicos y acuarios, por ejemplo.
  • En determinadas carreras universitarias, como puede ser el caso concreto de la medicina, se utilizan especies animales para experimentar con ellas.
  • Aunque las firmas de ropa están cada vez más concienciadas, es un hecho que son unas de las principales culpables del maltrato y sufrimiento animal.
  • De igual manera, con el pretexto de no cubrir todas las necesidades nutricionales, hombres y mujeres optan por el consumo indiscriminado de carnes, pescados y alimentos de procedencia animal.

A la fecha la práctica del especismo no es una cuestión de maldad, sino de la cultura social, pues de hecho, la mayoría de nosotros, desde bien pequeños hemos sido creados en el especismo, considerándolo como algo normal. Me aventuraría en afirmar que se trata, incluso, de una forma de ver la vida arraigada de la que asumo, hay difícil escapatoria dado el entorno en el que nos criamos.

Basta ya de juicios de valor, de entendidos en la conciencia animal y de esa estereotipada superioridad con respecto al prójimo.

¡Acabemos con el especismo! Sé la voz de los animales

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